
El 22 de febrero se celebró el III Congreso contra el cáncer de Euskadi en Bizkaia, trabajando junto a las sedes de la AECC de Gipuzkoa y de Araba. Abrió el congreso el fisioterapeuta Jose Antonio Martín Urrialde, que además de fisio es vicepresidente de la @fundaciónHumans. En una de sus diapositivas resumía los puntos en los que tienen puesto los focos esta fundación:
– protocolizar la comunicación entre personal sanitario y pacientes.
– promocionar y proporcionar a los pacientes fuentes de información veraces y actualizadas en las que puedan consultar.
– informar a los pacientes de los procesos que se van a seguir y estar accesibles para resolver dudas o cuestiones.
– disponer de una figura de apoyo para el paciente que sea un referente de información, acceso y coordinación entre los profesionales y el paciente.
Y todo ello me hizo pensar en la importancia de la frase del título de hoy: «La información es poder». Y más, cuando hablamos de cáncer.
Cuando una persona enfrenta un diagnóstico en el que todos sus cimientos se ven en peligro, el acceso a información precisa y fiable es fundamental para tomar decisiones informadas sobre su propio tratamiento y cuidado.
Contar con información detallada sobre el tipo de cáncer, las opciones de tratamiento, los efectos secundarios y las posibles alternativas terapéuticas permite que el paciente participe de manera activa en su propio proceso de atención médica. Asimismo, la comprensión de la enfermedad y sus implicaciones puede ayudar a reducir la ansiedad y el miedo asociados al diagnóstico.
Además, la información empodera a los pacientes para formular preguntas pertinentes a sus equipos médicos, buscar segundas opiniones si así lo desean y explorar terapias complementarias que puedan coadyuvar en su bienestar integral.
En este sentido, es crucial que la información proporcionada sea precisa, actualizada y adaptada a las necesidades individuales de cada paciente. El apoyo de profesionales de la salud, grupos de apoyo y fuentes confiables resulta fundamental para garantizar que la información sea percibida como una herramienta poderosa que contribuya al bienestar y la toma de decisiones informadas en el contexto oncológico.
En resumen, en el ámbito sanitario, la premisa «la información es poder» adquiere un significado trascendental. El acceso a información veraz y comprensible capacita a los pacientes para tomar decisiones fundamentadas sobre su salud, fomenta la participación activa en su propio cuidado y contribuye a la construcción de una relación colaborativa y empoderada entre pacientes y profesionales de la salud. La información, en manos de quienes la necesitan, se convierte en una herramienta valiosa que puede influir positivamente en el bienestar y la calidad de vida de las personas.
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