
El ejercicio físico adaptado es una herramienta fundamental en el tratamiento y la recuperación de las personas que atraviesan un proceso oncológico. A lo largo de las diferentes etapas del cáncer, la actividad física supervisada y personalizada juega un papel clave en la mejora de la calidad de vida, el manejo de los efectos secundarios del tratamiento y el fortalecimiento tanto físico como emocional.
En nuestra clínica de fisioterapia oncológica, diseñamos programas de ejercicio físico adaptados a las necesidades y capacidades de cada paciente, independientemente de la fase del cáncer en la que se encuentre.
1. Durante el Diagnóstico y Tratamiento Inicial
Cuando se recibe el diagnóstico de cáncer, las emociones pueden generar una carga significativa. En esta etapa, es esencial que el ejercicio físico sea de bajo impacto, orientado a mejorar el bienestar general, reducir el estrés y la ansiedad, y mantener la movilidad. El ejercicio adaptado puede ayudar a mejorar la circulación, la energía y reducir la fatiga relacionada con los tratamientos. Algunos ejercicios recomendados incluyen ejercicio de fuerza de baja carga, yoga y estiramientos y ejercicios cardiopulmonar siempre bajo la supervisión de profesionales especializados en fisioterapia o entrenamiento oncológico.
2. Durante el Tratamiento Oncológico (Quimioterapia, Radioterapia, Cirugía)
El tratamiento oncológico, como la quimioterapia, la radioterapia y las cirugías, puede causar efectos secundarios como dolor muscular, fatiga, debilidad y pérdida de fuerza. Aquí, el ejercicio físico tiene una gran importancia, ya que ayuda a mejorar la función muscular, mantener el rango de movimiento y reducir el riesgo de complicaciones. Es importante adaptar las rutinas a la intensidad que cada paciente pueda tolerar, por lo que se recomiendan ejercicios de bajo impacto, como ejercicios en el agua, ejercicios de resistencia progresiva, pilates o ejercicios cardiopulmonar de baja intensidad.
3. En la Fase de Recuperación (Post-Tratamiento)
Tras concluir los tratamientos oncológicos, la fase de recuperación puede ser un desafío tanto a nivel físico como emocional. El ejercicio adaptado se convierte en un pilar para restaurar la fuerza, mejorar la postura y recuperar la confianza corporal. En esta etapa, el trabajo se enfoca en ejercicios que favorezcan la rehabilitación, la tonificación muscular y el aumento de la resistencia. El fisioterapeuta diseñará un programa de ejercicio gradual que permita a cada paciente aumentar su nivel de actividad de forma progresiva y segura, ayudando a la rehabilitación de la movilidad y la funcionalidad del cuerpo.
4. Etapa de Mantenimiento y Prevención
El ejercicio no termina una vez superado el tratamiento. Mantenerse físicamente activo es crucial para prevenir recaídas y mejorar el bienestar continuo. En esta etapa, el ejercicio se adapta a las necesidades individuales, con actividades que pueden incluir entrenamiento de fuerza, resistencia cardiovascular y ejercicios específicos para mejorar la flexibilidad y la estabilidad. La actividad física regular reduce el riesgo de nuevos episodios de cáncer, fortalece el sistema inmunológico y mejora la salud mental.
Beneficios del Ejercicio Físico Adaptado en Oncología
- Reducción de la fatiga: El ejercicio regular combate la fatiga relacionada con el cáncer y sus tratamientos, mejorando la energía y el bienestar.
- Mejora de la movilidad: Los ejercicios específicos ayudan a mantener o recuperar la movilidad y la fuerza muscular durante y después del tratamiento.
- Control del dolor: El ejercicio ayuda a reducir el dolor muscular y articular, promoviendo una sensación general de alivio.
- Bienestar psicológico: El ejercicio promueve la liberación de endorfinas, lo que favorece el estado de ánimo y combate la ansiedad y la depresión.
- Mejora de la calidad de vida: Aumenta la independencia y la capacidad funcional de los pacientes, contribuyendo a una vida activa y plena.
La Importancia de la Supervisión Profesional
Es esencial que el ejercicio físico durante todas las etapas del cáncer sea supervisado por un fisioterapeuta o entrenador especializado en oncología. Un programa de ejercicio bien estructurado y personalizado puede marcar una gran diferencia en el proceso de tratamiento y recuperación. En nuestra clínica, trabajamos de la mano con cada paciente para diseñar un plan de ejercicio seguro, eficaz y adaptado a su situación específica, garantizando que se logren los objetivos terapéuticos de forma segura y efectiva.
Conclusión
El ejercicio físico adaptado no solo es un complemento en el tratamiento del cáncer, sino una herramienta esencial que favorece una recuperación más rápida, mejora la calidad de vida y previene complicaciones a largo plazo. Si estás pasando por un proceso oncológico, te invitamos a consultar con nuestro equipo de fisioterapia oncológica para comenzar a diseñar tu plan de ejercicio personalizado.
